El Arte salvará a la Humanidad.

El antiguo Arte Real de los sabios era integración, amor y vida. La ciencia actual es desintegración, tristeza y muerte, y todos nosotros morimos a causa de su difusión en el mundo: medicamentos muertos, alimentos muertos, aire, agua y tierra envenenados, luz muerta, vestidos y bebidas falsificados, habitaciones siniestras, objetos feos, tristeza y dolor de la uniformidad chancrosa que estandariza a la raza humana. Últimamente, un académico, premio Goncourt, que se dirigía a las élites francesas, presentó a los sabios modernos como sucesores de los alquimistas medievales, confundiendo así a los buscadores de vida con los buscadores de muerte y demostrando una ignorancia muy poco “academizante”.

En nuestras sociedades modernas el sabio es la prolongación del criminal, ya que ambos destruyen los seres y las cosas para apoderarse de su riqueza oculta. La vulgar navaja se transforma en bomba atómica, el crimen contra el individuo se amplía hasta el crimen contra la humanidad.

Recordemos el slogan hecho para el uso del francés medio, laico y obligatorio: “La ciencia salvará a la humanidad”. Todos los primarios se han chupado los dedos con esto antes de empezar a morir por su culpa. Por el contrario, nadie ha dicho todavía: “El arte salvará a la humanidad”, lo cual es, no obstante, la única verdad futura.

“Somos como los barrenderos del mundo”, dijo san Pablo. Se refería a los vivos, a los santos, a los artistas, a los poetas, que son como las flores y los frutos ignorados de la humanidad, cuya presencia justifica todas las mediocridades, todas las suficiencias, todas las cobardías, todas las violaciones, todos los crímenes y todas las imbecilidades, en una palabra, el estercolero donde esperan y germinan misteriosamente los hombres ordinarios, pues nuestras vidas se encuentran aún extraviadas en la muerte, y la luz de algunos es un insulto para las tinieblas de la mayoría.

Sin embargo, el amor y el genio dominarán finalmente el caos de donde han salido bajo el impulso del fuego que habita la esencia primera, el vehículo de los mundos.

Reflexiones sobre la física y la metafísica de la pintura, Louis Cattiaux.

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La caida de los Titanes – Cornelis Conelisz van Haarlem
La caida de los Titanes – Cornelis Conelisz van Haarlem

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